
Vivimos en una cultura de la droga, desde la mañana cuando tomamos cafeína o tefilina, al desayuno, hasta la noche, en que podemos relajarnos al volver a la casa, con un aperitivo alcohólico, o un inductor del sueño con un somnífero, recetado por el medico. El consumo de sustancias es cada vez más permisivo, esto hace creer a las personas "que no sucede nada si se consume".






